La polémica plataforma que superó el millón y medio de descargas en 2018, llega a San Fernando, La Horqueta, Tigre, Ramos Mejía, La Matanza, Lomas del Mirador, Villa Luzuriaga y Villa Sarmiento. La app resuelve desde delivery de comidas, hasta pedidos originales como despertar a un jefe que se quedó dormido o retirar pertenencias de la casa de un ex.

También sumergida en una polémica por el vacío legal que tiene a sus trabajadores. Al igual que Uber, estas empresas no consideran a los mensajeros empleados: se limitan a poner la tecnología y acaso la publicidad. En una reciente entrevista con Infobae, Matías Casoy, gerente general de Rappi, se refirió a los mensajeros como “microempresarios que disponen de su tiempo”, descartando cualquier vínculo laboral.

Los mensajeros ganan alrededor de $40 por cada viaje más lo que obtengan de propina, si la hay. Cada quince días se les deposita en sus cuentas bancarias los honorarios de los viajes realizados. Los más “formalizados” están dado de alta como monotributistas y cobran contra factura , algo que se comenzó a implementar recientemente. Según calcula Misael, en un día de semana puede ganar $500 como máximo, y hasta $900 los fines de semana, siempre pedaleando no menos de diez horas por día.

A partir del 21 de febrero desembarcará en las ciudades de Ramos Mejía, La Matanza, Lomas del Mirador, Villa Luzuriaga y Villa Sarmiento, y el 25 de febrero en la ciudad de Tigre, el partido de San Fernando, y el barrio La Horqueta. De esta forma, son cada vez más las ciudades que pueden disfrutar de esta novedosa aplicación.

También el 18 de marzo se podrán contar con sus servicios en la ciudad de Santa Fe.

La plataforma que llegó a la Argentina a comienzos del año pasado, se consolidó rápidamente con más de 650 comercios adheridos y cerca de 10.000 “glovers” registrados y 8.000 activos. Glovo se destacó por ser la primera empresa en ofrecer al público una solución de logística que no existía en el país, haciéndole la vida más fácil a sus usuarios.

Además, la compañía llega a otras 80 ciudades y 20 países, como Chile, Perú, Panamá, Costa Rica y Guatemala, entre otros. También consolida su presencia en el sur de Europa, donde está presente en España, Italia, Francia y Portugal.

Entre las solicitudes más frecuentes, se encuentran comida (hamburguesas, pizza, sushi y helados), compras en el supermercado, bolsas de hielo, recolección y envío de compras por internet y hasta de llaves.

Por otra parte intercambiar figuritas (+1200 personas cambiaron figuritas durante el Mundial de Rusia), pedir light sabers de Star Wars (+50 personas), despertar a un jefe que se quedó dormido o retirar pertenencias de las casa de un ex, figuran entre los pedidos más originales del primer año de Glovo en el país.

Glovo permite que tanto personas como organizaciones pueden pedir cualquier cosa y recibirla en minutos. La plataforma, que llegó al país para resolver los problemas del día a día, permite comprar, recibir y enviar cualquier producto de su ciudad.

Sus “glovers” se manejan principalmente en bicicleta o moto y buscan resolver rápidamente las situaciones cotidianas. La app dispone de diferentes categorías donde se destacan Lo que sea, Restaurantes, Snacks & Bebidas, Farmacias, Regalos, y Mercados.

El usuario deberá descargar la app (gratuita) desde Google Play o Apple Store, o acceder vía online a través de https://glovoapp.com, registrarse y en pocos minutos podrá pedir lo que quiera. Una vez realizada la solicitud, el cliente puede ver, mediante geolocalización, que mensajero llevará su pedido y el recorrido que éste realizará, todo en tiempo real.

Actualmente, Glovo tiene presencia en las ciudades de Córdoba, Rosario y Buenos Aires, incluyendo La Plata, y ciertos barrios de Capital Federal: Belgrano, Palermo, Recoleta, Colegiales, Villa Crespo, San Telmo, Microcentro, Núñez y Villa Urquiza.

La empresa, creada por el joven español Oscar Pierre, se inspiró en el modelo de negocio americano y en aplicaciones como Airbnb o Uber.  Con la idea de “colaborizar el tiempo” basado en la economía on-demand, Pierre conoció a Sacha Michaud, quien se convirtió en su socio y co-founder.

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